Casi nadie sabe exactamente qué garantizó, a quién avaló o qué bienes suyos están comprometidos. Se descubre cuando llega un requerimiento — y para entonces las opciones son menos.
Eres aval y no te acuerdas de todo lo que firmaste.
Avalar no es un trámite: es aceptar pagar una deuda ajena con lo tuyo. Si el titular deja de pagar, el acreedor puede ir directo contra ti, y muchas veces se enteran cuando ya hay demanda.
Tienes casa propia y un ingreso que podría fallar.
No hace falta tener un negocio para estar expuesto. Basta con un crédito, un empleo que se puede perder y un patrimonio a un solo nombre.
Trabajas por tu cuenta.
Médico, contador, arquitecto, contratista: respondes con tu patrimonio personal por tu ejercicio profesional y por los contratos que firmas.
El que tiene poco es justamente el que no puede darse el lujo de perderlo. Una casa y un coche son todo el patrimonio de la mayoría de las familias, y son exactamente los bienes que un procedimiento persigue primero.
Si no puedes responder las cinco, no lo firmes todavía.
En una hoja, en español claro.
Quiero saber qué tengo expuestoMándanoslo antes. Revisamos crédito, aval, arrendamiento o contrato y te decimos qué estás aceptando en realidad.
Mándame el documentoOrdenar el patrimonio no es esconder bienes ni defraudar acreedores. Eso es ilegal y no lo hacemos.
Lo que sí hacemos es revisar qué tienes comprometido hoy, explicarte qué significa en términos prácticos, y ayudarte a ordenar lo que se puede ordenar dentro de la ley — antes de que llegue un problema.